domingo, 26 de septiembre de 2010

silencioso salón

La cercanía desecha el hábito de la escritura porque las cosas se dicen con otros menesteres tales como miradas, palabras, caricias, sonrisas, broncas, silencios. Por eso aprovecho que estas lejos, en la otra habitación durmiendo la siesta obligada por tantas noches que has desechado el hábito de dormir por estar al lado de nuestro hijo, bueno lo hemos desechado por otro mas hermoso que es compartir el crecimiento de Valentín.
Y es así como solo por contemplar los árboles que acarician nuestras ventanas al río y saberte tan lejos te pongo sobre este papel que me hace muy feliz saberte cerca de mis defectos y porque no decirlo, alguna que otra virtud. El salón vació es una invitación a extrañarte cerca, mas cerca aún que dentro de la misma casa, el mismo amor, el mismo camino y los mismos deseos. Bien sabes que cuando me pedís un mimo me pinto la cara de blanco y me avalancho sobre vos, no sin antes hacerte la bajada de la escalera o la limpieza del vidrio, o mejor, te despierto con un café caliente sobre la sábana, es que soy tan torpe a veces …
Bueno como una emboscada a mi soledad, se despide del lápiz y papel, mi obsesión contemplativa de los árboles de nuestra ventana que da al río. Voy a cruzar la puerta a la habitación, dejando atrás la soledad del silencioso salón.

A Veronique.
En Madrid.